Barranco Bergazo. Pirineos.

Sobrepuerto

El Barranco Bergazo o San Climende es un barranco muy estético. Su roca estratificada, el flysch, nos dejará maravillado con sus curiosas formaciones. Encontraremos un total de 10 rápeles, siendo el más largo de 25 metros y varias cascadas donde se tendrán que destrepar.

SobrepuertoSe encuentra en una zona muy salvaje llamada el Sobrepuerto, donde dejaremos el coche en el bonito y solitario pueblo de Bergua. El antiguo camino que subía hasta el pueblo abandonado de Escartín, hará que ganemos la mayor parte de desnivel de una manera agradable. Luego nos tocará orientarnos bien y llegar hasta el cauce por un terreno más salvaje. La aproximación nos costará 1h 30′.

El Barranco Bergazo es muy continuo y entretenido, donde encontraremos tramos de andar, estrechos, sucesión de rápeles muy variados y destrepes. En unas 3h llegaremos al final del barranco y nos encontraremos el Barranco de Forcos, donde lo continuaremos descendiéndolo hasta llegar a la pasarela del camino que sube a Bergua, que nos indicará su final.


Ficha Técnica

  • Periodo: Primavera.
  • Dificultad: Barranco de Nivel 2.
  • Zona: Ainsa. Pirineos.
  • Rápeles: Si
    • Altura Máxima: 25 metros.
    • Número de Rápeles: 10.

 

Horarios Barranco O’Bergazo

  • Aproximación: 1 h 30′
  • Descenso: de 3 a 4 horas
  • Retorno: 20′

El Sobrepuerto

El Barranco Bergazo se encuentra en la zona llamada “Sobrepuerto”, de difícil acceso y poco habitada. Esta zona sufrió una gran despoblación en los años 60. El mundo evolucionaba y estos pueblos quedaban aislados de este progreso. No llegaban las pistas o carreteras, tampoco lo hizo la electricidad y los servicios básicos.

escartin herreria

Herrería de Escartín

Poco a poco estos pueblos se fueron despoblando, donde sus habitantes lo dejaron todo en busca de una vida mejor. Algunos se fueron a Francia y otros a alguna ciudad, con lo que se pudieron llevar puesto y con el dinero que les dieron al malvender su ganado. Fueron muchos pueblos, todos con un final en común, su abandono.

Triste verdad, que nos deja un paisaje solitario pero muy salvaje, donde se ve la vida que hubo. Caminos ahora transitados por senderistas y barranquistas, pueblos con casas derruidas, calle ocupadas por la vegetación y plazas de pueblo sin gente. Silencio.


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